CHAT ENTRE PISCIS Y ACUARIO

PISCIS: ¡Cómo deseo tenerlo a mi lado!... ¡Venga, urgente!… ¡Sus rincones ya lo desean…!

ACUARIO: ¡La siento terriblemente fogosa...!

PISCIS: ¡Sí!... ¡Uf! … ¡Lo estoy! … ¡Lo necesito!… ¡Lo quiero, ya!

ACUARIO: ¿Para qué necesita verme? ¿Los recuerdos ya no le son útiles?

PISCIS: Lo necesito, en directo, para sentirlo físicamente a su falo que está hecho para mi boca… y luego copular.

ACUARIO: Oiga... ¿los rincones están limpios?

PISCIS: ¡Sí, muy limpios como le gusta a usted y a mí! ¿Usted también lo tiene limpio?

ACUARIO: ¡Totalmente!… ¡La siento rica!... ¿Está muy tentadora?... ¿Cuál de esos ricos rincones me reclama más… dígame la verdad?

PISCIS: ¡Todos los accesos lo demandan y en exceso lo precisan! ¡Lo deseo, amor… mi rico amor! ¡Deseo irme pronto a la cama y soñar con usted haciéndome el amor!... Me gustaría si no es mucho pedir, me narré el último encuentro… Cuando la mañana avanzó a la tarde y ésta a la noche y ahí seguíamos compenetrados sin importarnos el avance del tiempo… ¿Recuerda? ¡Ocho horas de entrega total… de idilio apasionado y sexo salvaje!... Quiero abstraerme con su narración… terminar extasiada si es posible en mi cama luego…

ACUARIO: ¡Cómo olvidar aquel día!... ¡Fue intenso! Recuerdo todo. Ya habíamos acordado como regla general de nuestros encuentros: “primero copular y luego hablar”… Me pareció ineludible, innegable, oportuno, justo, y deseable ese acuerdo. Ese fue nuestro primer pacto y firmado con los sentimientos extraños, misteriosos, prohibidos, ocultos, cautivos, y rebosantes de amor y concupiscencia propios de dos decididos corazones amantes. El convenir, entre otras cosas en eso contigo me hace feliz, tú me lo demostraste sinceramente cuando te abalanzaste sobre mí ni bien habíamos cerrado la puerta de la habitación, nos esperaba ansiosa la cama King con sábanas rojas de aquel querido, frecuentado y preferido hotel...

Entonces fuimos a lo primero de lo primero… lo ratificamos: no nos interesaba conversar en aquellos momentos… Sólo deseábamos copular y nada más... Tú fuiste muy ardiente aquel día, la mañana se hizo cómplice de tu calor… presumo que ya habías planeado la noche anterior toda la lujuria... Ni corta ni perezosa empezaste besándome provocativamente… apasionada… erótica... sensualmente bajaste a mi "tetilla"... la sedujiste con tu lengua… la saboreaste a la izquierda y visitaste agresiva a la derecha...

PISCIS: Siga… estoy escuchando “Estigma de Amor”, la tengo de fondo para hundirme en su narración.

ACUARIO: ...Creo, hasta querías ver si salía algún líquido con tu succión... pero al ver que no había ningún jugo bajaste y te fuiste por dónde sí es seguro encontrar esa tibieza y esa sustancia... te deslizaste directamente al falo de tu gran amor… de tu exquisito amante... comprobaste que él seguía caliente por ti... seguía excitado por ti... tú aún lo provocabas... Te complació confirmarlo. Fue placentero para ti evidenciar que tu útil boca provocaba aún una dura erección en tu amante... Tus manos ayudaban un poco a calentar a tu sometido hombre y a llenarle y llenarte de nuevas sensaciones... más cuando tu mano izquierda tocaba el muslo derecho de tu excitado caudillo... ya tu mano derecha tenía por obligación coger el falo que estaba entrando y saliendo de tu boca...entraba y salía...ya parecía una rutina...tus labios sobaban el tronco del falo de tu amor... la mañana se iba y no te importaba… el trabajo en tu oficina se había quedado detenido como tu uniforme que descansaba sin molestar en la silla de la suite junto con los inmóviles cocteles vírgenes que esperaban por nosotros en el desayunador, avanzaba eso sí el erotismo y la intensidad de las notas musicales de Madona… la puesta en escena era perfecta… El falo estaba ya firme... duro, acalorado, sofocado, buscando una sombra en donde cubrirse, protegerse de ese acoso... pedía a gritos un refugio... no dudó mucho y te penetró vaginalmente... entró con facilidad, pues tu excitación era suficiente para no causar daño alguno en su entrada... estabas tan estimulada que sin darte cuenta ya lo tenías nuevamente en tu boca... Tu Acuario estaba loco de placer... pedía nuevamente copular...no dudaste y permitiste nuevamente ser penetrada... una y otra vez...

PISCIS: Qué rico amor…

ACUARIO: Los dedos de tu amante ayudaban a pedir nuevamente a la diosa Venus que le ayudará a saciarte... a alocarte de placer y eso hacía... pero nuevamente, casi sin pensar, sin darnos cuenta ninguno de los dos nuevamente el falo húmedo , salubre, buscaba y se colocaba en tu boca... succionabas una, dos, tres, varias veces, indagabas algo por sus lados... lamías... lo deseabas tragar... buscabas su sal, acaso su miel, su pimienta y picante, su sabor, su sazón… hasta se te pasó por la mente morderlo y degustarlo bocado por bocado… Pero eso no podías hacer: ¡era un absurdo! Después, qué te podría dar más gozo... exquisito placer…

PISCIS: Sí amor, quería comérmelo… ¡Lo añoro mucho!... ¡Ansío, me penetre!

ACUARIO: Claro, tu amante ya deseaba terminar a como dé lugar y por cualquier lugar... ya lo tenías demasiado ardiente...Entonces procediste otra vez a introducirlo en tu vagina, una y otra vez... hiciste una rutina… una bella rutina… empezó a justificarse y a valorarse esa palabra temida por los cónyuges… Se convirtió en necesaria, en imprescindible, en válida, imposible abandonarle: bendita y excitante rutina…

PISCIS: ¡Ay, amor! Deseo me toque, quiero me penetre como sabe hacerlo…

ACUARIO: Todo estaba ardiendo y los sonidos de la cópula no tardaron en aumentar su potencia... el jadeo era persistente… las “¡ah!” prolongadas se presentaban... se escuchaba ya venir el galopante éxtasis... Pero caso para tan especial: ninguno ya quería ni sacar ni la otra lamer... penetración tras penetración… se venía... se venía… se venía... se sentía… se escuchaban gritos al unísono... los gemidos llenos de regocijo galopaban a infrenable velocidad... el clímax total llegaba…

PISCIS: Amor, lo quiero nuevamente… siga por favor, se lo suplico.

ACUARIO: Pero el amante cuando estaba a punto de culminar su carrera, desvió su camino y no dudó en sacarlo casi al finalizar esa ópera de amor... el falo fue introducido y descansó en su patio trasero… deseaba, detenerse ahí y alimentarse por ese lado…

PISCIS: ¡Es perfecto!... ¡Lo disfruto!

ACUARIO: Entro con facilidad, pues aquel orificio también reclamaba lo suyo... Su retaguardia deseaba tanto sentirlo y verlo y darle su postre a su jinete como él a su rincón preferido...

PISCIS: Mi rico y bello amante, no deje de narrar por favor… ¡ya no aguanto un minuto más sin usted! Estoy excitadísima…

ACUARIO: El saboreo empezó, el roce continuó imparable, aunque la mañana estaba por terminar, la fricción era más aprisa… la “potra” salvajemente amada era sometida… y ella no hacía nada por zafarse o abortar o interrumpir de alguna manera esa misión… ya no aguantaba sostener ese constante vaivén del falo de su jinete; si ella quería podía expulsarlo abruptamente lejos… pero ella no quería, esa parte no quería, toda ella no quería… su espalda lo pedía… sus entrañas… sus caderas… todo su interior… deseaba ser “cabalgada” y “domada”… La lengua de aquella dama, ardiente por él, también lo reclamó y no soportó más su necesidad bucal y dándose media vuelta lo llevó a sus labios para ayudarlo a culminar su galopante carrera... ella quería ser regada en su rostro y luego en su pecho con su blanquecino amor… pero no pudo, porque su jinete no la dejó y nuevamente le introdujo donde no hay vello con una excitante penetración… los gemidos gozosos femeninos lo invitaban a continuar a su varón… gemía y gemía… hacían coro… el jinete empezó también a gemir más fuerte como sí su alma se desgarraba y la depositaba en el interior de ese cuerpo terso y la dejaría ahí como si fuera el limbo, sin esperar un pronto retorno… Largo fue aquel clamor sublime de los dos... casi demostrando total cansancio presentaron su final suspirar... la eyaculación llegó… y ella algo celestial experimentó… La faena había terminado luego de un arduo jadear… En su parte posterior hasta la última gota del sudor de su jinete quedó, como exprimido se depositó en ese interior…

PISCIS: ¡Únicamente ayes gozosos me saca usted!

ACUARIO: Sólo quedó descolgar y secar esa intimidad... El permanecer abrazados y un, ¡gracias amor!, se escuchó con ternura mientras él miraba el orgasmo dibujado en ella… Su dama ya tampoco quería seguir enjuagando, lavando, bañando, limpiando, puliendo con su boca esa prenda tan íntima y tan deliciosa como su amado falo, sólo quería seguir dentro de esa bruma paradisiaca del amor... Ambos estaban rendidos y saciados por tan apasionante labor: merecieron irrefutable y completa la tan invocada gloria. Inmediatamente, después, que la soprano y el tenor dejaron de cantar su amor, mientras permanecían enlazados con sus cuerpos, el telón de esa bella obra de amor se cerró. El profundo silencio llegó… y millares de sagradas gracias escucharon en sus adentros.

PISCIS: ¡Mil gracias, amor! Lo quiero urgente… ¡Así fue! Por arriba y por abajo… de izquierda a derecha… su varonil señal me dejó… Ya no podía más y también me dejé vencer y me sometí a usted y gocé aquel orgasmo tan delicioso y especial. ¿El clímax, segundos compartidos con el cielo por qué tienen que irse tan a prisa...? ¡Rico, amor! ¡Le amo, mi amor...!

ACUARIO: Usted es tan amada por su amante... Todos sus lados amorosamente son visitados, arriba, abajo, derecha, izquierda, por atrás y por delante... no existe rincón alguno que su amado no haya conquistado, clavado y dejado su bandera de la victoria: su falo... ¡Su estigma de amor!

Franz Merino

Inspirado en el E-book “Infieles anónimos. Diario de un amante: testimonio de una gran pasión”

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