Mi Amante, mi confidente.
Quien más que él, mi cómplice,
mi amigo, mi amante,
mi confidente, mi buen maestro;
para ser merecedor de mi pureza
y por amor a él ya consumado.
Con él he podido volar y ser libre,
aunque por cortos lapsos,
frecuentemente interrumpidos.
Por este amor, hasta he roto mis principios;
como también sé que él los suyos.
Nunca es tarde, dicen.
Es cierto: ¡he vuelto a vivir!
Estoy al tanto sobre el riesgo por
mis intrépidas emociones
y mis encontrados sentimientos,
también sé que con su ausencia
no disfrutaría mi cálida paz
y por qué no, mi amoroso existir.
Comparto su mismo cielo,
a su aventurero caminar me apego,
y vuelo según sus estrictas reglas:
alcancé ése cielo prometido unida a su pecho.
Mi Dios lo sabe: no deseo hacer daño a nadie;
siempre tomo lo que puedo de ese gran ser humano.
Acaso un paisaje breve, una caricia regalada
o una canción romántica dedicada.
No dudaría en volver a vivir con él
esos momentos de pasión y amor desenfrenado;
son las años más felices de mi vida,
los que casi por temor no los alcanzo.
No lo hice ayer, pues no estaba dispuesta,
tampoco estaba preparada;
sin embargo, por él sí fui anhelada.
El miedo al final con su ayuda quedó anulado.
Pero, ahora, que lo tengo devuelta
estoy viviendo, intensamente.
Mi corazón vive amarrado a su imagen
y el aire que respiro es el que viene de su lado.
De muchas maneras nos hemos entregado,
ya sea con versos, encuentro de pieles,
cogidas de mano, también besos volados.
He recibido también:
rosas rojas y cocteles blancos;
su olor tan deseado sobre sábanas agitadas,
todo envuelto en un ambiente muy erotizado.
Los consejos y secretos
tampoco han faltado;
respecto a las trivialidades,
casi nada, muy poco las tratamos…
Una que otra lección mal o no cultivada en mi vida,
también me ha enseñado, me ha recordado y reforzado,
pues condición necesaria para tenerlo a mi lado
es el ser muy humanitario…
Hemos visto con mucha humildad, sonrisas ajenas
en rostros grises, tiernos y olvidados
que nos decían ¡mil gracias! por un detalle,
solidariamente, otorgado.
Muy pocas discusiones nos han alejado;
el pronto retorno lo hemos buscado.
Nos ha acercado mucho nuestro llanto,
nuestras risas, nuestras tristezas,
nuestras ilusiones y desilusiones,
nuestra pasión y algún proyecto literario;
también nos hemos motivado
e incondicionalmente ayudado y consolado.
Por eso y más debo expresar,
disculpe si, para “poder decirlo”,
empiezo con un tierno susurro:
¡gracias, mi amigo… mi confidente ¡
Y, luego, terminaré gritando:
¡GRACIAS, MI ÚNICO AMADO AMANTE… MI ACUARIO!
Piscis.
Franz Merino
Inspirado en Infieles anónimos. Diario de un amante: testimonio de una gran pasión.
http://poesiayliteraturaecuatoriana.lacoctelera.net
http://www.facebook.com/infieles.anonimos
http://www.infieles-anonimos.blogspot.com/
http://franzmerino.wordpress.com

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados